30 de agosto de 2011

¿Cómo fue el primer encuentro de la Cátedra Libre Ramón Carrillo?

Construyendo salud desde abajo

El viernes 26 de agosto, en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, se llevó a cabo la apertura y primer encuentro de la "Cátedra Libre Ramón Carrillo. Construyendo salud desde abajo". Organizada desde Viento de Abajo (agrupación de estudiantes y trabajadorxs de la salud), AULE (Psicología) y el Espacio de Salud del Frente Popular Darío Santillán, ésta iniciativa político-académica, que presenta una propuesta de cuatro encuentros de formación y debate, se propone aportar a la indispensable generación de un análisis crítico del modelo de salud hegemónico.

El primer Encuentro, denominado “La salud como práctica política. Concepciones e intervenciones posibles”, contó con la presencia de más de 200 estudiantes, trabajadorxs y profesionales, integrantes de organizaciones sociales, que se acercaron a participar del debate y también en clara manifestación de apoyo. Es que ésta Cátedra tuvo una repercusión inesperada, producto de la polémica originada tras la censura ejercida por el Decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Profesor Jorge Martínez, quien denegó a la Comisión Organizadora el pedido para realizar la actividad en las instalaciones de esta Casa de Altos Estudios.

En este sentido es que el título del primer encuentro; “La salud como práctica política”, quedó manifiesto en la disputa política que la decisión del Decano expresa: La salud mercantilizada, en manos de corporaciones médicas y de grandes laboratorios, formando profesionales liberales acríticos y paternalistas, o la salud como servicio público y como derecho, con participación de los sectores populares organizados en las decisiones políticas que hacen a su calidad de vida, con profesionales formados bajo ideales éticos y de servicio, con vocación de hacer de la salud una herramienta de transformación para la vida.

La presencia del Médico Rafael Domínguez, graduado en la Escuela Latinoamericano de Medicina (ELAM) en Cuba trajo las experiencias de las Misiones de médicos formadxs en la Isla, que recorren Latinoamérica y el mundo promoviendo el acceso a la salud en lugares dónde los servicios públicos, desmantelados por las privatizaciones y el abandono estatal, rara vez llegan. Su participación en la Misión Milagros, de prevención de la ceguera a través del acercamiento de tratamientos oftalmológicos con población vulnerable en Bolivia, y la práctica en el Batallón 51, de atención médica en el interior de la República Bolivariana de Venezuela, nos permitió reflexionar sobre las dimensiones de estas estrategias de atención primaria de la salud, que combinan el internacionalismo solidario entre países hermanos, con el desafío de formar profesionales desde una concepción social y colectiva de la salud.

Héctor Fenoglio, presidente de La Puerta, Centro de salud, arte y pensamiento, e integrante de la Comisión nacional organizadora del Primer Encuentro Nacional de Prácticas Comunitarias en Salud, comenzó citando nada menos que a Pink Floyd en El Lado Oscuro de la Luna; “La formación es algo demasiado importante para dejarla en manos de los profesores”. Así recuperó la importancia del título del encuentro y de la realización de éstas instancias de pensamiento crítico; “Los estudiantes deben tomar estas banderas, organizando cátedras, espacios de debate. Eso no la harán las autoridades de la Facultad (de Ciencias Médicas) que con el gesto de no permitir la cátedra en la Facultad lo dicen todo; la formación será sólo en el sentido en que ellos la piensan”. Para el caso de la salud mental, campo en que Fenoglio se especializa, se hace necesaria la crítica de un enfoque basado en la enfermedad, el control (mediante el encierro) y la medicalización. “Las políticas desmanicomializadoras no se cambiaran por decreto, sino que deberán producirse a partir de la transformación de la concepción de la salud. Será cambiando nuestra mirada del mundo e intercambiando experiencias, será construyendo poder popular como podremos transformar nuestras prácticas en salud, y nuestras prácticas sociales en general”.

El Dr. Ramiro Tapia Sainz, Cónsul General del Estado Plurinacional de Bolivia, comenzó su disertación provocando un fervoroso aplauso al traer las palabras de un médico muy conocido entre nosotrxs, pero condenado al olvido por la Institución Universitaria; Ernesto Che Guevara, que en boca del Cónsul nos recuerda la búsqueda porque “… la Universidad se pinte de negro, que se pinte de mulato, no sólo entre los alumnos, sino también entre los profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo”.

A través de la proyección de diapositivas con imágenes y estadísticas, el ex Ministro de Salud de Bolivia dio cuenta de las transformaciones desarrolladas en su país, con los desafíos que supone una Nación pluricultural con más de 29 grupos étnicos, más de un 70% de población aymara o quechua, más de un 70% de la población bajo la línea de pobreza, y sin acceso a la salud. A través de los cambios implementados en el sistema de salud, muchos de ellos consagrados en la Nueva Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia, reaparece la sentida necesidad de un sistema único de salud, bajo propiedad estatal, con acceso universal a los medicamentos, respecto de la medicina tradicional, y participación de la población organizada en el control de los servicios prestados a través de la creación de comités comunitarios y barriales para la salud. Todo ello, con el sustento de la nacionalización de los hidrocarburos, ejemplo que da cuenta de la imposibilidad de pensar la salud de forma independiente del modelo productivo y la soberanía sobre los bienes comunes. “Todo ello debe tener un correlato en la formación universitaria, contribuyendo a erradicar una mirada biologicista, por una mirada social orientada a la atención primaria, la promoción y la prevención”.

Dando cuenta de que no podemos pensar la salud sin la política, el Cónsul concluyó su intervención advirtiendo la necesidad de “construir un futuro común en una Latinoamérica unida”, recordando a través de Mario Benedetti, que “para triunfar mañana, hay que luchar ahora”.

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